Poetas y astrónomos, Whitman y Ptolomeo

Cosas de la ESO: me pide mi hija ayuda para identificar figuras literarias.

— ¿Temprano madrugó la madrugada es aliteración o paranomasia o qué?

¡Por dios! Está Miguel Hernández gritando su dolor y nosotros analizamos con qué nota musical grita. ¿Es esto necesario?

Pues, sí, más pronto o más tarde, creo que lo es.

Esta entrada es más de opinión que de exposición. Tiene poesía, astronomía y una aparición final de las matemáticas, breve pero estelar.

Sé poco de literatura y menos de su enseñanza. Mantengo, sin embargo, que, antes de enseñar a analizar un texto, la profesora debe asegurarse de que el alumno aprecia el sentido de la poesía, oye el grito y siente el dolor. Asumo que así se hace.

Conseguida la comprensión y superada la fase contemplativa, un amante de la poesía se preguntará qué hace especiales a los poemas especiales. ¿Cómo hace el poeta para comunicar sus sentimientos? ¿Es la elección de las palabras, de los sonidos? ¿Son la rima, la medida y el ritmo? ¿Son las figuras literarias?

He conocido hace poco este poema de Walt Whitman:

When I heard the learn’d astronomer,
When the proofs, the figures, were ranged in columns before me,
When I was shown the charts and the diagrams, to add, divide, and measure them,
When I, sitting, heard the astronomer, where he lectured with much applause in the lecture-room,
How soon, unaccountable, I became tired and sick,
Till rising and gliding out, I wander’d off by myself,
In the mystical moist night-air, and from time to time,
Look’d up in perfect silence at the stars.

Traduzco yo mismo (y pido perdón por la osadía):

Cuando oí al docto astrónomo,
cuando colocó pruebas y cifras en columnas ante mí,
cuando me mostró diagramas y gráficos para sumar, dividir y medir,
cuando, sentado, oí al astrónomo exponer su lección, con gran aplauso de la sala,
qué pronto, inexplicablemente, me sentí cansado y enfermo,
hasta que me levanté y me escabullí y me fui a caminar solo,
en el místico y húmedo aire nocturno, y de rato en rato,
miraba en silencio perfecto las estrellas.

Bien explicado, pero equivocado. Viene a decir que, con lo bonito que es mirar el cielo nocturno, cómo puedes perderte en medidas y análisis. Pero la pregunta es más bien, ¿cómo puedes mirar las estrellas y no querer tocarlas? ¿Es que Whitman cree que el docto astrónomo no disfruta de sus silenciosas miradas a las estrellas?

Leo (en la wikipedia) que Whitman estuvo toda la vida revisando su obra Hojas de hierba, y que estudió la escritura de la Biblia para darle a sus versos la misma cadencia. «Cuando oí al docto poeta…»

Está bien quedarse en la mera lectura de la poesía. Está bien quedarse en la mera contemplación del cielo claro de la noche. (¿Qué puede compararse al cielo claro de la noche?) Pero a quienes envidio, quienes de verdad disfrutan, son Whitman y el docto astrónomo, cada uno en su oficio.

Venus y la Luna
Venus sorprendido trazando una elipse | Observatorio Europeo Austral, programa VT-2004

Sospecho que para entender a Miguel Hernández son poco útiles las matemáticas. Para disfrutar a fondo del cielo son imprescindibles. Cuando vemos el lucero del alba —Venus— justo antes de la salida del Sol, está dibujando con precisión una elipse a través del inmenso espacio vacío. También los demás planetas, y el resto de los cuerpos celestes.

Un astrónomo ve un cielo enriquecido lleno de elipses que no tapan a los astros, sino que los realzan. Y, de nuevo, no se queda en la contemplación. ¿Elipses? Toma un cilindro y córtalo inclinando el cuchillo: la forma de la rebanada es una elipse. ¿Cómo es que Venus sabe de geometría? ¿Qué son esas elipses celestes?

Una elipse rebanar un cilindro
Una elipse al rebanar un cilindro | BR84 (Wikimedia Commons)

Ya no solo quiero tocar las estrellas: quiero tocar las elipses. Y he de entrar de lleno en el reino de las matemáticas. El cielo se ha llenado de geometría. Se ha llenado de humanidad y de divinidad.

Claudio Ptolomeo escribió en el siglo II en su Almagesto:

Bien sé que soy mortal, una criatura de un día. Pero si mi mente observa los serpenteantes caminos de las estrellas, entonces mis pies ya no pisan la Tierra, sino que al lado de Zeus mismo me lleno con ambrosía, el divino manjar.


Esta entrada participa en la XII Edición del Carnaval de Humanidades, cuyo anfitrión es ::ZTFNews.

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